¿Por qué las palabras no calman una rabieta?
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Seguro que te ha pasado: tu peque está desbordado emocionalmente, intentas razonar, explicarle las cosas con calma, usar las palabras perfectas... y no sirve de nada.
No es que te ignore. Es que el cerebro infantil no se regula desde lo racional; se regula desde lo sensorial y lo corporal. Cuando el sistema nervioso colapsa, la corteza lógica se apaga. Lo único que comprende el cerebro en ese instante es el tacto, el movimiento, el tono de voz y el ritmo.
Para trabajar las emociones en la infancia, hay que pasar por el cuerpo.
Moverse juntos, dar un abrazo firme, hacer una pausa con un sonido suave o balancearse al ritmo de una melodía conocida son herramientas de regulación profunda. La música y el juego físico actúan directamente sobre los sistemas sensoriales, devolviendo la calma donde los discursos no llegan.
Nuestras propuestas musicales están pensadas también para eso: para crear espacios de transición, juego físico y reconexión táctil cuando el día se pone cuesta arriba.