Lo que entra por sus oídos
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Con la vuelta al cole me he dado cuenta de una cosa curiosa.
Mis peques llegan a casa cantando canciones que no han escuchado aquí.
Ni tampoco de boca del personal docente.
Las han aprendido de otras niñas y otros niños:
en el patio, en el comedor, en momentos de juego en el aula.
Algunas son claramente infantiles.
Otras… no tanto.
Y no pasa nada. Es parte de crecer en comunidad.
Pero me ha hecho pensar. Porque las influencias externas llegan, queramos o no.
Y muchas veces entran en casa sin que nos demos cuenta.
Y ahí me paro y recuerdo algo importante:
no siempre podemos controlar lo que les llega desde fuera,
pero sí podemos cuidar lo que viven dentro de casa:
el ambiente que construimos, las canciones que suenan, las palabras que repetimos, los valores que acompañan lo cotidiano.
Lo que entra por sus oídos se queda, de alguna manera, en su corazón.
Por eso, cuando se trata de música, para mí es importante elegir canciones que:
les recuerden quiénes son,
les hablen con respeto,
les transmitan calma, alegría, curiosidad y vínculo.
Las palabras y canciones que llegan a su corazón se convierten en raíces; cuidarlas hoy es sembrar su bienestar mañana.
Eso no significa controlar ni aislar.
Cada casa es un mundo.
Y es importante respetar lo que se hace en la de los demás, aunque a veces eso también repercuta en la nuestra.
Se trata, simplemente, de ofrecer un entorno seguro y coherente al que puedan volver.
Y luego, claro… tener paciencia cuando llegan a casa cantando alguna canción con mezclas imposibles de animales. ¿Te suena? 😉
Y si necesitas inspiración de canciones, puedes buscarla en nuestras cajas Petit Folks.