Parenting Educates Us Too

Criar también nos educa a nosotrxs

Hay una idea que me acompaña mucho últimamente:
criar a una niña o a un niño es una de las mayores invitaciones que tenemos a crecer en madurez emocional.

No porque ocurra automáticamente.
No porque el simple hecho de ser madre o padre nos haga “mejores”.
Sino porque la crianza crea un contexto muy particular…
y quien está dispuesto a escucharlo, aprende mucho.

Criar es convivir a diario con:
las interrupciones constantes de nuestros planes,
las necesidades reales de otra persona que depende de ti,
la distancia entre cómo imaginabas que sería… y cómo es.

Y todo eso, si no miramos hacia otro lado, nos pone delante de aprendizajes muy profundos.

Aprender a regularnos cuando estamos cansad@s.
A reparar después de un conflicto.
A cuidar de otr@s sin olvidarnos de cuidarnos.
A revisar heridas antiguas que aparecen justo cuando menos lo esperas.
A encontrar sentido y conexión en días que, solo desde fuera, parecen “normales”.

En casa lo veo mucho en los momentos más simples.
Cuando cantamos una canción por décima vez.
Cuando el juego se alarga más de lo que yo tenía previsto.
Cuando tengo que bajar el ritmo, ajustar expectativas y simplemente estar.

Ahí, sin grandes discursos, la crianza me enseña.
Y la música y el juego se convierten en aliados inesperados.

En Petit Folks creemos también en eso:
en el juego que no solo acompaña a lxs peques,
sino que, sin darnos cuenta,
nos transforma un poco a nosotrxs.

Porque criar no va solo de guiar.
A veces, va de dejarnos llevar.

Regresar al blog

Deja un comentario

Ten en cuenta que los comentarios deben aprobarse antes de que se publiquen.