¡A jugar!
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En casa veo como mis peques transforman el sofá en un barco pirata, cocinan y sirven comidas imaginarias en la mesa justo antes de cenar, se disfrazan y crean mundos enteros con su juego. Y sé que eso no durará para siempre.
Últimamente he leído mucho sobre cómo lxs niñxs dejan de jugar antes, y esto es algo que me pone triste. Infancia solo hay una, y acelerarla no nos aporta nada.
En general mi mirada sobre la infancia es muy poco intervencionista: juego libre, aprender haciendo, equivocarse, repetir, no buscar la perfección… pero aquí hay algo en lo que creo firmemente: las personas adultas tenemos un papel importante en frenar la carrera hacia “ser mayores demasiado pronto”.
Ojalá mis peques sigan jugando a la cocinita, cantando canciones infantiles camino al cole, disfrazándose y representando cuentos o canciones… durante mucho, mucho tiempo. Pero este deseo no depende solo de lo que hacemos en casa. También está en las casas de los demás, en los parques, en las fiestas, en los momentos de juego en casas de amigxs, en los juguetes que reciben…
No hablo solo de la sobreestimulación de las pantallas o de contenidos que no comprenden. Hablo de dejarles tiempo libre, de permitirles ir al parque o al bosque, de darles juguetes y música que respeten su edad, de permitir que experimenten y jueguen sin apresurarse a “ser mayores”. Porque existe otra manera: más tranquila, más cercana, más natural, más espontánea… más libre.
En Petit Folks hablo mucho de esto: de juego libre, y también de música. Las canciones infantiles —como las de nuestras cajas, ¡y tantas otras!— son para cantar, reír y jugar hoy… y deberían seguir acompañando a lxs niñxs mañana. Música pensada para niñxs, que crece con ellxs sin empujarles a ser mayores antes de tiempo.
Esta reflexión nace del miedo de una madre que ve cómo, cada vez más, sus peques llegan repitiendo frases de canciones o hablando de personajes de la cultura popular pensados para adolescentes o incluso para adultos, que ni siquiera entienden. Y sé que es fácil dejarse llevar. Que ir a contracorriente cuesta.
Pero todo eso ya les llegará a su debido tiempo. En la infancia, hacerlo antes no es hacerlo mejor.